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Overola

Nada es casualidad, dicen, y coincido. Investigando sobre la situación de los confeccionistas de Córdoba, andaba detrás de alguna alternativa a tanta precarización normalizada. Buscaba cooperativas con la inocencia idealista de que eran el mejor camino, y el interrogante de “¿por qué no hay tantas, si son la mejor respuesta?”.
¡Resulta ser que ni el término “cooperativa” escapa a la flexibilización! (bien vale la reflexión de cuándo nos molestamos por la manipulación del lenguaje y cuándo no…). Varios testimonios me comentaron que ya habían tenido experiencias del tipo cooperativa, pero que estaban en desacuerdo, no les convencía. Y es que algunos aprovechan el halo que la palabra invoca, para captar trabajadores, “concesionarles” trabajo a cambio de un porcentaje y obligarlos a registrarse bajo el monotributo, eludiendo así las responsabilidades que les correspondieren de asumirlos como empleados, y a la vez, “tener todo legal” para que las empresas marca que las contratan puedan desligarse cuando las controlan. Al final, lxs costurerxs trabajan romanticamente precarizadxs. Pero profundizaremos esto en futuros post.

Después de la desilusión, gracias a la referencia que me dieron otros testimonios, me encontré con un proyecto que me pareció interesante. Más lo investigaba, más me atrapaba. Contacté con la organización e inmediatamente se ofrecieron a participar en mis entrevistas. Les resumo lo que estuvimos charlando, mates de por medio, cada una detrás de su pantalla (la virtualidad no nos quita el compartir).

Ubicado en barrio Güemes, Overola es un centro de innovación y diseño textil, un espacio de coworking y mucho más. Pertenece a la Asociación Mutual Carlos Mujica, que aborda diversas problemáticas de los sectores populares, como el acceso a la vivienda, merenderos y la promoción de la economía popular. Overola no sólo es un lugar donde se puede acceder a máquinas industriales y donde se reparten costos fijos, creo que lo más valioso que tiene este proyecto, es posibilitar redes entre pequeños productores, emprendedores, empresas y demás actores del entorno textil. La interacción va más allá del mutuo beneficio económico, porque se crean lazos humanos significativos, de colaboración, de aprendizaje, contención y desarrollo.

Ani, es una productora perteneciente al centro. Recientemente es nada más y nada menos, presidenta de la cooperativa de vivienda. Empezó su actividad en los merenderos de la mutual y luego se fue acercando al taller textil de Overola, donde trabaja hace un año y medio. En una charla distendida, me comenta: “la mutual me ofreció mucho, yo hice el curso de confección y diseño, después pasan dos meses y entro a trabajar en Overola”. Agradecida de las oportunidades que se le dieron, veo cómo la dimensión psicosocial de la que hablan Pujol y Dall’Asta (2012) se manifiesta mediante la identificación, la pertenencia a un colectivo de trabajo: “Yo trabajo en Overola, es mi trabajo fijo porque tengo un sueldo social y yo devuelvo mis horas en Overola” “mi trabajo extra, lo manejo yo. No saco millones, pero puedo vivir”, me cuenta, orgullosa.

Y cómo no?! Rodríguez (2011) habla de la satisfacción que se logra con la adquisición paulatina de saberes, que  genera además, un sentido de pertenencia. Ani me lo confirma con su vivencia: “yo tengo mi propia marca, con mis hermanas cosemos para Flor de Luna. Hace 2 años atrás no pensaba que iba a terminar cosiendo. Aprendí en Overola, tenía una noción antes, más o menos, pero no era mi pasión, no sé si me va a gustar la costura”. No hace mucho, ella no imaginaba todo lo que podía hacer, pero la realidad la encuentra hoy empoderada, superando desafíos propios y en conjunto:

“lo bueno es que por ahí una piensa: no, porque no somos grandes fábricas, no lo vamos a poder hacer, pero no es así”.

La asociación les facilita el vínculo a las productoras, al estar agrupadas tienen acceso a licitaciones para proveer al Estado con producciones de grandes volúmenes, que no podrían abastecer a tiempo si trabajaran cada una por su lado. Al inicio del año escolar se les encargó la confección de mochilas para los niños que asisten a los merenderos de la misma mutual y a otros niños beneficiarios de programas del Ministerio de Desarrollo Social. Para ellas fue una experiencia nueva, porque debían preparar miles de mochilas en poco tiempo. “La UTEP (Unión de Trabajadores de la Economía Popular) nos dio un curso de cómo hacer las mochilas y nosotras tuvimos que ser profesoras de nuestras propias compañeras”. Nunca tan clara la circulación de conocimientos que mencionaban Pujol y Dall’Asta, aquella que posibilita la verdadera innovación cuando hay comunicación e interacción.

“Las decisiones las tomamos entre todas”– Ani.
Es un claro signo de lo que realmente es una cooperativa. Las mismas se rigen por principios de no verticalidad y autogestión democrática, además de la característica solidaridad, la inclusión del excluído, las normas éticas y la búsqueda de un mejor modo de vivir con el ambiente y en sociedad.

Otra ventaja de estar organizadas es el poder de negociación sobre sus condiciones de trabajo. Ani destaca la diferencia de estar trabajando para una empresa a pertenecer a una organización social: “nos tenemos que acomodar a la situación de las personas (…) yo tengo 3 hijos, soy separada, era un tema salir yo a trabajar y ganarme el pan para ellos, ahora sé que lo puedo hacer, tengo mis propias máquinas en casa”, “en Overola cada quien decide cuánto puede producir, y eso se respeta. Se cuida la salud de la costurera (…) te re ayudan”.

Mercedes es otra integrante de Overola que se dedica a la administración y ya venía trabajando en la Mesa de Articulación Textil de Córdoba. Tiene súper clara esta diferencia de poder: “los intermediarios o las empresas lo que hacen justamente es, en términos técnicos, atomizar, separar, porque si se organizan (las costureras) y todas dicen que no van a trabajar por ese precio, están obligados a subir el precio; y como a su vez los talleres no están habilitados…  (que no tiene porqué ir presa una doña de un barrio que está viendo cómo ganarse la vida en su casa). Toda ésa presión… éso hacía que ni contaran a sus vecinos que cosían, o que todo sea tan cerrado, que le daban más oportunidades para aprovecharse”. Por eso, la idea de la Mesa era empezar a romper con este sistema abusivo y trabajar lo colectivo. Desde la asociación realizan un acompañamiento a las emprendedoras para que puedan capacitarse, vincularse y consolidar la sustentabilidad de sus proyectos.

Y es que cuando se comparte, las cosas tienen otro sentido.

Los lazos que se tienden trascienden lo laboral. Overola es un proyecto estudiado por varias tesistas de trabajo social, con las que se va a hacer un relevamiento para indagar más sobre las situaciones socio económicas de las costureras y sus familias.

“Lo miramos con amor, porque sabíamos que ésas mochilas eran para nuestros hijos. Por ahí era comprender a la otra persona” “A  mí me encantó la experiencia porque empezás a ver cómo es la otra gente o cómo se siente. Todos tenemos un objetivo, es un fruto que logramos como organización. Era más comunitario, tira a la unión, a mirar al prójimo”. “Es un lugar de armonía, no es un bien para uno, sino para la comunidad”

– Ani

¿Cómo podemos ayudar a que ésta forma de trabajo prospere? ¿Qué podríamos hacer cada uno desde su lugar? Me quedo con la propuesta de Mercedes:

“Que todos nos repensemos un poco cada vez que hacemos una compra, qué hay detrás de eso que compramos. Si compro un regalo, pensar en un pequeño productor, en un emprendedor”.

– Mercedes

Alternativas existen y éste proyecto nos demuestra que es posible buscar mejores oportunidades para todos. Les recomiendo ver más de Overola, porque es un espacio que tiene muchísimo para ofrecer y que necesita de nuestro apoyo y cooperación también.

https://www.facebook.com/pages/category/Product-Service/Overola-111845032764411/
https://instagram.com/overola__?igshid=18x1ahtifzb2i

Referencias:

  • Pujol, A. y Dall’Asta, C. (2012). La actividad textil en Córdoba: organización del trabajo, aprendizaje y formación. Anuario de investigaciones de la Facultad de Psicología, Vol. 1, N°1. Recuperado de: https://www.revistas.unc.edu.ar/index.php/aifp
  • Rodríguez, L. M. (2011). Saberes, saberes socialmente productivos y educación de adultos. Decisio, (núm. Septiembre-Diciembre 2011), pp. 55-60. Recuperado de: http://www.crefal.org/decisio/images/pdf/decisio_30/decisio30_saber10.pdf

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